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miércoles, 30 de enero de 2019

La importancia de mantener El Plan

Cuando tenemos un objetivo a tan largo plazo como el preparar y financiar nuestra jubilación es fácil que nuestras circunstancias cambien a mitad de camino, o que nuestra psicología (miedo, euforia, desánimo) nos juegue malas pasadas.

Es muy importante al iniciar este largo camino que describamos un plan robusto, que vayamos a seguir pase lo que pase en nuestras vidas, y que seamos capaces de mantenerlo a pesar de nuestras sensaciones y emociones.

El primer paso para describir nuestro plan es determinar nuestro perfil de riesgo. Esto es básicamente un ejercicio mental con el que intentaremos determinar la cuantía máxima que estaríamos dispuestos a perder en los mercados sin que esto nos quite el sueño y sin vender siguiendo corazonadas o miedos. He hablado del perfil de riesgo anteriormente.

El segundo paso es prepararnos para lo malo, es decir separar una cantidad de dinero que invertiremos en productos líquidos (o guardaremos como efectivo) para poder usarlos en caso de necesidad. Las necesidades siempre aparecen cuando menos conviene, normalmente cuando la economía mundial (y por lo tanto también nuestra cartera) va mal. Sería un error de cálculo tremendo vernos forzados a vender precisamente en el momento en que los mercados menos nos darán por nuestra cartera.

El tercer paso es tener un plan de salida, es decir, determinar cuando usaremos ese dinero. Y no usarlo para nada más. En mi caso esta circunstancia sería la jubilación, y no me refiero a los 67, me refiero a los 42.

Quiero ilustrar este artículo con mi experiencia personal, con un par de gráficos:





 Como podeis apreciar, a final de 2018 el valor de mi cartera era casi el mismo que a principios de años, después de haber ahorrado más de 14000€. Esto es algo que podría parecer descorazonador, y a muchos podría hacerles pensar en vender sus posiciones para evitar más pérdidas. Sin embargo, eso habría sido un terrible error:

Como podéis ver, en apenas 3 semanas he recuperado gran parte de la pérdida. Garantiza esto que no habrá futuras bajadas? Por supuesto que no. Pero de momento si hubiese vendido en diciembre, habría perdido la oportunidad de recuperar las pérdidas en el rebote de Enero. Es importante haberme mantenido firme siguiendo mi plan, cualquier otra cosa habría sido un error.

Con esto solo os quiero recomendar que escojais un perfil de riesgo apropiado para vosotros y sigáis con el plan hasta el final. ¡Ánimos!

martes, 6 de junio de 2017

Lista de planes de pensiones ordenados según sus comisiones

Últimamente estoy intentando mejorar mi plan de pensiones. Como la mayoría de personas, no tengo acceso a un plan de pensiones colectivo, por lo que debo contratar un plan individual.
Desafortunadamente, las comisiones en el mercado son altísimas comparadas con las de los ETF o fondos de inversión que invierten en productos similares. Un ETF que invierta en el índice S&P500 puede tener una comisión de gestión anual del 0,07%, mientras que los planes de pensiones raramente bajan del 1%. Para una cartera de 200.000€, ¡esto nos supone un gasto adicional de 1940€ en comisiones cada año!

A pesar de todo, ya conté que suele ser rentable invertir usando un plan de pensiones. El objetivo de este artículo es mantener una lista con las comisiones de los planes de pensiones que pueda contratar cualquier persona a título individual. Iré actualizando la lista a medida que vayan variando los precios. La lista se ordenará a modo de ranking según el coste de las comisiones. Hay en internet muchas listas de planes de pensiones, pero la mayoría solamente muestra las rentabilidades pasadas de los planes, y no permite ordenarlos según sus comisiones.

Para simplificar la lista, tomaré para cada entidad financiera un máximo de dos productos, uno de renta fija y otro de renta variable. Si la entidad ofrece más de un plan de pensiones de cada tipo, tomaré el más barato (en términos de comisiones) y/o el más representativo.


Planes de pensiones de renta variable

Ordenados según comisiones, de menor a mayor.


EntidadDenominaciónC. GestiónC. depósitoComisiones
Indexa CapitalIndexa Más Rentabilidad Acciones0,50%0,10%0,75%
DeutscheP.P. INDIVIDUAL RENTA FIJA PREMIUM 20220,78%0,02%0,80%
CaixabankCABK Ambicion corto plazo Premium0,85%0,05%0,90%
ING DirectNARANJA Renta Fija Europea0,99%0,00%0,99%
SantanderINVERPLUS RENTA FIJA MIXTA A1,00%0,10%1,10%
BBVARenta Fija Internacional Flexible, PPI1,30%0,05%1,35%
TargoBankEuropension1,30%0,10%1,40%
SabadellBS Plan Renta Fija1,25%0,15%1,40%
BankiaBankia Cauto1,30%0,17%1,47%
SelfBankMPP RENTA FIJA1,50%0,03%1,53%

Planes de pensiones de renta fija

Ordenados según comisiones, de menor a mayor.


EntidadDenominaciónC. GestiónC. depósitoComisiones
Indexa CapitalIndexa Más Rentabilidad Bonos0,50%0,10%0,82%
ING DirectNARANJA S&P 5001,25%0,00%1,25%
DeutscheP.P. INDIVIDUAL DB IV 1,50%0,02%1,52%
SelfBankMPP AUDAZ GLOBAL1,50%0,03%1,53%
BankiaBankia Flexible1,50%0,11%1,61%
TargoBankFuturo1,50%0,12%1,62%
CaixabankCABK RV Internacional1,50%0,22%1,72%
SantanderRENTA VARIABLE GLOBAL1,50%0,25%1,75%
BBVARenta Variable Europa, PPI1,50%0,25%1,75%
SabadellBS Plan Renta Variable1,50%0,25%1,75%



Nota: Esta lista está (evidentemente) incompleta e iré actualizándola a medida que pueda. También procuraré actualizar las comisiones a medida que vayan variando.

jueves, 11 de mayo de 2017

Evitar doble imposición con ETFs extranjeros

Como he comentado anteriormente, el cobro de dividendos da lugar al pago de impuestos. Esto sucede de manera implícita e inmediata, igual que se pagan impuestos sobre los intereses de una cuenta de ahorro: el banco (o broker en este caso) retiene del 19% al 21% de los beneficios y son entregados a hacienda como pago del impuesto sobre ganancias de capital mobiliario.

Cuando invertimos en otros países corremos el riesgo de pagar dos veces este impuesto: en el país donde cotice el ETF o la acción, y en España. Esto puede dar lugar a un pago de impuestos altísimo, podría pasar por ejemplo que la mitad del dividendo se retenga en este concepto.

En la declaración de la renta (IRPF) podremos desgravar la doble tributación en la mayoría de casos, pero siempre pagaremos el impuesto más alto de los dos países (por ejemplo, si las acciones pagaron en origen el 26% y en España el 19%, hacienda nos desgravará hasta el 26%, en ningún caso más).

Para evitar esta desafortunada situación podemos comprar fondos o ETFs bajo la regulación UCITS. Esta regulación armoniza en toda la UE el acceso a productos financieros y nos permite comprar cualquier fondo/ETC UCITS radicado en cualquier país de la UE desde España.

Una de las mayores ventajas de la regulación UCITS es que los fondos en conformidad no pagan dividendos en el país de origen. Esto es una ventaja tremenda para invertir desde España, ya que la mayoría de países de la UE tienen un impuesto sobre ganancias de capital mobiliario superior al 19% de España. Otra ventaja de invertir en fondos UCITS es que simplificaremos nuestra declaración de la renta.

ATENCIÓN: Este tema es mucho más complejo de lo que supuse a priori; recomiendo encarecidamente la lectura de los estudios y libros que listo a continuación.

Lectura recomendadas sobre este tema:

Acumulación vs distribución de dividendos

En España (y en casi todo el mundo) cada vez que se genera una distribución de dividendos hay que pagar impuestos. La legislación fiscal de España nos obligará a tributar entre un 19% y un 21% del valor de los dividendos, que de hecho serán retenidos directamente en el momento del cobro. Si las acciones o ETF que generaron la distribución no están cotizados en mercados españoles, la retención la aplicará también el país de origen, dándose una doble tributación (que podrá ser desgravada en la declaración de la renta).

Como puede apreciarse, la distribución de dividendos nos comporta importantes gastos en impuestos. Lo ideal sería intentar evitar estos impuestos, y esto puede hacerse comprando ETFs que acumulen los dividendos, en lugar de distribuirlos. Esto significa que cuando se genera una distribución, el ETF la usa para comprar más acciones, incrementando el valor del ETF.

Al contrario que en Estados Unidos, donde los eventos de acumulación de dividendos pagan impuestos, en España (y la mayoría de Europa) los fondos de inversión y ETF pueden decidir acumular el dividendo en forma de capital y no pagar el impuesto sobre ganancias del capital mobiliario. De esta manera maximizamos el rendimiento del fondo/ETF, permitiéndole componer intereses sobre estos impuestos no pagados.

¡Ojo! Si buscáis información de inversión en internet encontrareis muchas estrategias centradas en EEUU. ¡Tened en cuenta el distinto tratamiento de los dividendos acumulados en España!

En el siguiente ejemplo simulamos dos inversiones con la misma rentabilidad, pero una de ellas distribuye dividendos mientras la otra los acumula. En este ejemplo el incremento del valor del ETF es del 4% anual, y el pago de dividendos es del 2,5% anual. El ETF que acumula los dividendos tiene pues un incremento de valor del 6,5% anual. Supondremos un impuesto sobre ganancias de capital mobiliario del 19%.

Juan y María, de 30 años de edad, ahorran 10.000€ al año y lo invierten en:
  • Juan en ETF-Acc, que acumula los dividendos.
  • María en ETF-Dist, que distribuye los dividendos. Los dividendos que recibe anualmente los reinvierte en ETF-Dist.

Al cabo de 25 años, Juan ha acumulado 686.000€ en el ETF, de los cuales debe 81.000€ en concepto de plusvalías. Como se aprecia en el gráfico, todos los impuestos los descontamos al final. Juan tendrá 606.000€ netos.
En cambio María ha acumulado 630.000€. Ha estado pagando durante años impuestos sobre los dividendos cobrados por un total de 110.000€, así que al momento de retirar el capital solamente debe 74.000€. María tendrá 572.000€ netos.
Podemos ver que los intereses acumulados sobre años de impuestos pospuestos compensa a Juan, y en total éste ha obtenido una cartera 34.000€ mayor a la de María.
Una vez más puede verse que posponer el pago de impuestos compensa. La pregunta a la que algunos inversores se enfrentan es: hasta que punto compensa? En mi próximas entradas contaré mi experiencia personal y mis cálculos comparando un ETF con bajas comisiones pero distribución de dividendos, contra un fondo con comisiones más altas pero acumulación de dividendos.


miércoles, 8 de marzo de 2017

Supervivencia de la cartera: ¿He ahorrado lo suficiente?

Cuando decidimos dejar de trabajar y lo hacemos sin contar con ayuda externa (sin ayuda familiar, sin pensión por parte del estado, etcétera) psicologicamente podemos sentirnos muy vulnerables. De repente, en lugar de estar acumulando recursos, los estamos gastando, y sabemos que si algun día se nos terminan posiblemente lo tendremos muy dificil para reentrar en el mercado laboral (o quizas seremos ya demasiado mayores para hacerlo).

Este sentimiento de inseguridad se cura con matemáticas; ¿Cuánto necesito tener ahorrado para soportar un gasto mensual de X€? Lamentablemente esta pregunta no tiene respuesta, ya que ni siquiera las matemáticas conocen el futuro. Pero con estadística podemos analizar distintas estrategias que funcionaron en el pasado para intentar aplicarlas en el presente.

Ya hablé del famoso Trinity Studio, que analizaba cual era la cantidad máxima que podíamos retirar de nuestra cartera para garantizar la supervivencia de ésta durante almenos 30 años. En ese estudio se analizan carteras con distinta composición de acciones/bonos americanos, y la conclusión es, a grandes rasgos, que una cartera con una composición entre 60/40 y 100/0 tuvo más de un 90% de posibilidades de sobrevivir, historicamente, si retirábamos un 4% del capital anualmente (y ajustando a la inflación). En particular, para este estudio se usa el índice S&P500 para las acciones, y bonos a medio plazo del Tesoro de los Estados Unidos de América.

Hace poco llegó a mis manos un artículo muy interesante de Javier Estrada de IESE que hace un análisis similar, pero basándose en la bolsa y los bonos internacionales. El analisis me parece acertadísimo, porque a toro pasado es muy fácil ver que Estados Unidos fué el caballo ganador del siglo XX. Pero, ¿Nos asegura ésto que durante el siglo XXI no va a cambiar la situación geopolítica global?

En este artículo se analizan periodos de 30 años (empezando por el periodo 1900-1930 y terminando en el 1984-2014) donde el capital está en bolsa y bonos internacionales, y lo primero que llama la atención es que la estrategia del 4% del Trinity Studio (pero internacionalizando activos) falla un 23% de las veces; una proporción posiblemente intolerable para muchos inversores. El artículo muestra que reduciendo la retirada de capital al 3% anual la tasa de éxito aumenta a prácticamente el 100%; sin embargo pasar de una tasa de retirada del 4% al 3% requiere empezar con un 33% más de ahorros.

El artículo también analiza la distribución de los fallos durante todos los periodos. Para mi, lo más notable es que la mayoría de fallos ocurren durante la primera mitad del siglo XX, lo cual yo relaciono directamente con los eventos catastróficos de la época -revolución rusa, donde la bolsa pasó a valer 0 hasta 1991, primera y segunda guerras mundiales, y crack del 29, donde la bolsa llegó a perder el 89% de su valor. A partir del periodo 1917-1947 solo hay 2 fallos, lo cual nos deja con una tasa de fallo del 2.9%.

La duda sigue sobre la mesa, ¿Podemos descartar los periodos "malos" de 1900 a 1946 porque "el mundo ha cambiado" y  esos eventos son ahora irrepetibles? ¿O nos encontraremos con eventos catastroficos similares durante el siglo XXI?

La decisión última sobre cuanto riesgo asumir es de cada inversor. Pero debe tomarse basándose en los datos que tenemos, no en corazonadas, intuiciones o creencias populares. Las opciones són: asumir que a veces una gran guerra o catástrofe económica va a borrar del mapa nuestros ahorros, o decidir trabajar durante más tiempo para poder usar una tasa de retirada del 3%, historicamente mucho más segura (aunque tampoco asegura el éxito futuro).

Lectura recomendada

miércoles, 9 de noviembre de 2016

¿Vale la pena contratar un plan de pensiones con comisiones altas?

Cuando planificamos nuestro ahorro elegimos los productos según nuestro perfil de riesgo y rentabilidad esperada, e intentamos reducir al mínimo los gastos (comisiones e impuestos) en los que incurriremos.

Sin embargo, a veces nos encontraremos que un producto nos permitirá reducir los gastos en impuestos pero no en comisiones (y vice-versa).

Este suele ser el caso de los planes de pensiones, productos que destacan por sus altas comisiones de gestión, pero que nos ayudaran a posponer y reducir los impuestos que pagaremos.

Surge entonces un conflicto que nos genera una duda: ¿Vale la pena invertir en planes de pensiones, o es mejor contratar un fondo de inversión con comisiones mucho más ajustadas?

He preparado un ejemplo con dos personajes ficticios:

Juan y María que cobran exactamente el mismo, con una base del IRPF de 28.000€, y ahorran cada uno de ellos 6.000€ al año; la única diferencia es que María invierte sus ahorros usando un plan de pensiones con una comisión del 1,25% y Juan un fondo de inversión con una comisión del 0,20%. Ambos productos invierten finalmente en un fondo indexado de idénticas características con un retorno medio esperado del 6%.

Según la normativa fiscal vigente en 2016, ambos pagan un IRPF del 17,20%, por un montante total de 5.511€. Como en el caso de María la base de IRPF se reduce en 6000€, acaba pagando un tipo del 11.58%, o 3.711€. María invertirá los impuestos ahorrados, en total 6000€  + 1800€.


Como puede apreciarse, el resultado es a corto y medio plazo favorable al uso de planes de pensiones, aunque a la larga el fondo de inversión parece mejor. Sin embargo falta tener en cuenta un gasto adicional, el coste en impuestos de retirar el capital.

Consideraremos que ambos querrán rescatar sus planes a los 50 años, a un ritmo de 20.000€ al año. Consideraremos que el impuesto sobre ganancias de capital será del 20% (similar al actual) y que el IRPF sobre 18000€ será del 5% (también similar al actual). También consideraremos que Juan y María retiran el capital año a año y que el capital que sigue invertido sigue teniendo rendimientos anuales del 6%.



Podemos ver que los impuestos a la retirada del efectivo sí que es mucho más notable. Mientras las ganancias de capital tienen un impuesto del 20%, los planes de pensiones tributan como rendimientos del trabajo; si decidimos retirar una cantidad pequeña podemos reducir notablemente este impuesto.

Conclusión: a pesar de las altas comisiones, un plan de pensiones puede resultar ventajoso en muchos casos, sobre todo en aquellos en los que durante la vida laboral se tengan muchos ingresos (pagamos mucho IRPF) y esperemos tener un salario de jubilación inferior (dejamos de pagar un IRPF alto para pagarlo más bajo al momento de jubilarnos). En ningún caso hay que rescatar todo el plan de pensiones de una sola vez, ya que entonces nos veríamos obligados a pagar el máximo por el IRPF. Es recomendable calcular cual es la mejor opción en cada caso.


lunes, 23 de mayo de 2016

Composición del interés: empieza cuanto antes

Hay un proverbio chino que dice lo siguiente:

"El mejor momento para plantar un árbol fué hace 20 años. El segundo mejor momento es hoy."

Del mismo modo, el mejor momento para empezar a ahorrar es cuanto antes, debido al efecto de la composición del interés.

El interés compuesto es un efecto por el cual los intereses que recibimos sobre nuestro capital se acumulan al capital y generan nuevos y crecientes intereses. Por ejemplo, si recibimos un interés del 1% mensual sobre 100€, el primer mes recibiremos 1€, el segundo mes recibiremos 1,01€ (1% de 101€), y así sucesivamente. Al cabo de 2 años estaremos recibiendo 1,25€ de interés, un 25% más del que obtendríamos sin composición del interesés.

He preparado unos ejemplos y un gáfico para ejemplificar este efecto en nuestro ahorro.

  • Juan tiene 20 años y 0€. Durante 10 años ahorra 500€ al mes. Al cumplir los 30 deja de ahorrar por completo.
  • María tiene 30 años y 0€. Durante 30 años ahorra 500€ al mes.
  • Pedro tiene 40 años y 0€. Durante 20 años ahorra 1000€ al mes.
Estoy asumiendo en todos los casos un interés anual del 6%.

Los tres personajes consiguen un ahorro del mismo tamaño (unos 450 000€). Sin embargo, Pedro ha tenido que ahorrar el doble de dinero y durante el doble de tiempo que Juan para conseguir el mismo valor. María ha tenido que ahorrar la misma cantidad mensual, pero durante el triple de tiempo que Juan para conseguir el mismo valor final.

Esto es debido a que la cartera de Juan ha ido apreciándose gracias a la composición de interés, incluso después de que Juan dejase de ahorrar.
Como puede verse, la edad con la que empezamos a ahorrar es la variable más importante de este problema. Así que tal y como reza el proberbio chino, más nos vale empezar hoy mismo!

lunes, 11 de abril de 2016

Diversificación, retorno y desviación estandar (II)

En una entrada anterior hablé de cómo conseguir reducir la variabilidad de nuestra cartera combinando valores poco correlacionados entre ellos, como acciones y bonos.

En esa entrada dejé de lado un factor importante en la construcción de nuestra cartera de inversión: el horizonte temporal de nuestra inversión. Y es que no es lo mismo invertir para 5 años que para 30.


El gráfico es muy interesante, aunque cuesta un poco de entender a priori. Está construido a partir de datos históricos.

Cada una de las líneas representa un tiempo de duración de la inversión. Como puede apreciarse, cuanto más largo el horizonte de inversión, más baja es la desviación estandar (más a la izquierda está la línea). Cada línea une la rentabilidad que tendríamos con una cartera 100% renta variable (cuadro negro) con la que tendríamos con una cartera 100% renta fija (cuadro blanco) pasando por el punto más a la izquierda (con menos variabilidad, punto negro).

Como ya comenté, los puntos optimos para reducir la volatilidad (variación) se encuentran en algún punto entre 100% bonos y 100% acciones. Para un horizonte de inversión corto podemos ver que para reducir al máximo la variabilidad debemos estar invertidos casi totalmente en bonos, sin embargo a medida que aumentamos el horizonte conviene incrementar el porcentaje de acciones. Esto es debido a que a corto plazo la bolsa puede subir o bajar dramáticamente, pero a largo plazo el precio de las acciones sigue una tendencia. De hecho, tal y como puede verse en el gráfico, a partir de los 20 años de horizonte de inversión son menos volátiles las acciones que los bonos.

En conclusión, no recomiendo invertir en renta variable con un horizonte inferior a los 5 años. A partir de los 5 años vale la pena, pero siempre integrando en nuestra cartera un porcentaje de bonos u otros productos poco volátiles en el corto plazo.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Rebalanceo de cartera

Cuando contruimos nuestra cartera solemos incluir una porción (en mi caso, un 20%) de bonos. El motivo principal es minimizar la variabilidad del retorno de nuestra cartera. Haciendo esto conseguimos maximizar el retorno por unidad de riesgo, es decir, conseguimos reducir mucho la variabilidad reduciendo solamente un poco el retorno esperado. Hay varios métodos para medir el retorno por unidad de riesgo, el más conocido es el ratio Sharpe. Pero hoy no quiero hablar de la composición de la cartera ni de reducir su variabilidad.

Cuando decidimos la composición de nuestra cartera debemos procurar mantener esa composición. Nos ha llevado un tiempo razonar cual es la composición ideal y por lo tanto queremos seguir adelante con nuestro plan. ¿Pero que sucede cuando, como en el momento actual, hay un movimiento brusco de las bolsas?

Actualmente la mayoría de inversores que combinan renta variable y renta fija han visto como el ratio entre acciones y bonos disminuía. Esto es porque las acciones están bajando, pero podría darse también el caso contrario si las bolsas subieran a una velocidad mayor que los bonos.

En el caso hipotético de un inversor con una composición 70/30 de renta variable/fija, podría darse la situación que con la bajada del precio de la renta variable su cartera cambiase la composición a 65/35, por ejemplo. ¿Es el momento de traspasar desde el fondo con bonos al fondo con acciones? Cabe decir que los rebalanceos de cartera están extentos de impuestos, pero pueden incurrir en gastos, ya sean explicitos (comisiones) o implicitos (spread del precio de los ETF, por ejemplo).

 

Estrategias de rebalanceo

Hay tantas estrategias de rebalanceo como cabezas pensantes, así que voy a centrarme en las tres estrategias recomendadas por Vanguard.

Solamente por tiempo

Fijamos un periodo determinado (por ejemplo, el trimestre) y rebalanceamos una vez por periodo. El inversor debe decidir si quiere rebalancear más a menudo (menor desviación de la composición de la cartera) o más de vez en cuando (menores gastos por comisiones). A la práctica, hay poca diferencia en retorno de inversión y composición media entre rebalanceos mensuales, trimestrales o anuales, asi que la elección dependerá de la preferencia del inversor.

Solamente por lindar

Fijamos un lindar determinado (por ejemplo, 3%) y rebalanceamos cada vez que la diferencia en la composición de la cartera respecto al objetivo supere este lindar. Igual que con la estrategia anterior, un lindar menor acarreará más gastos pero mantendrá más ajustada la composición. A la práctica, hay poca diferencia en retorno de inversión y composición media entre lindares del 0% al 10% (si bien es cierto que con 10% la desviación media en la composición se empieza a notar).

Por lindar y tiempo

Esta estrategia combina las dos anteriores. El inversor deberá seleccionar un periodo de tiempo después del cual necesariamente rebalanceará, y un lindar que si es superado también forzará un rebalanceo, a pesar de no haberse superado aun el periodo de tiempo.

viernes, 8 de enero de 2016

¿Cual es la composición óptima de nuestra cartera de inversión?

En entradas anteriores he comentado sobre la importancia de la diversificación y de usar fondos indexados. Pero tarde o temprano todo inversor debe decidir sobre los fondos en concreto que va a usar, y en que proporción.

El riesgo divisa

Según la filosofía de inversión Bogleheads, que personalmente intento seguir, la simplicidad de una cartera de tres fondos es la mejor opción. Sin embargo, esta filosofía se origina en EE.UU y está pensada para inversores americanos.


La filosofía Bogleheads recomienda invertir de manera muy diversificada y ponderando por capital de la empresa, es decir, a mayor valor de la empresa en bolsa, más acciones compraremos. La mayoría de fondos de inversión indexados siguen este patrón, aunque muchos se limitan a empresas de ciertos sectores, países, tamaños, etcétera.

Para un inversor americano, comprar un índice que aglutine las mayores empresas del mundo ponderadas le supone un riesgo de divisa muy bajo. Esto es debido a que las mayores empresas del mundo cotizan en EE.UU. en dólares americanos. Esto implica que si el dólar cae, el inversor americano verá que en su día a día tendrá problemas para comprar productos importados, pero no verá grandes fluctuaciones en el valor de sus inversiones. El dólar bajaría, pero el nivel de vida en América también, de manera más o menos proporcional.

Sin embargo, para los inversores internacionales comprar un índice mundial nos supone un alto riesgo de divisa. De repente pasaríamos a tener la mitad de nuestro dinero en dólares, con el peligro que esto implica en caso de guerra o desastre económico. Esto para un inversor internacional implicaría que de repente sus inversiones valen menos, aunque por contra su nivel de vida no disminuiría.


Mitigar el riesgo divisa

Por todo ello yo recomiendo sobreponderar empresas locales, o por lo menos de la zona EURO para un inversor Español. Esto significaría mantener un cierto porcentaje de índices específicos para la Eurozona, Europa, o España, además de los índices internacionales.

Personalmente mi cartera está invertida de la siguiente manera: 40% en acciones internacionales de países desarrollados de todo el mundo, 30% en acciones de empresas de la Eurozona, 10% en acciones de países en vias de desarrollo, 20% en bonos de estados de todo el mundo.

Convirtiendo estos porcentajes en países, resulta el siguiente reparto de pastel:




La leyenda es muy pequeña, así que explico el gráfico aquí. Entre paréntesis el porcentaje si descontamos el 20% de bonos (no incluidos en la imagen):

  • Estados unidos: 28,13% (23,13%)
  • Francia: 13,9% (11,13%)
  • Alemania: 13,2% (10,59%)
  • España: 4,8% (3.87%)
  • Japón: 4,2% (3,34%)
  • Reino Unido: 4% (3,19%)
  • Holanda: 3,9% (3,12%)
  • Italia: 2,8% (2,27%)
  • China: 2,8% (2,23%)
  • etcétera
Teniendo en cuenta que la capitalización ponderada real da un 50% de peso a EE.UU, mi cartera peca de baja exposición al dolar. Pero teniendo en cuenta las circunstancias que expongo en esta entrada, me parece bien. Pero esta decisión debe ser analizada y tomada por cada inversor de manera muy meditada. Así pues, la respuesta a la pregunta que lanza el título de esta entrada es: No existe; ¡depende de cada inversor!

¿Y tu que distribución geográfica y por divisas prefieres?

martes, 15 de diciembre de 2015

Minimizando impuestos: compensar minusvalías

A veces nos encontraremos con que hemos obtenido intereses a nuestro favor, o cobrado dividendos. Estos eventos pagan impuestos en la base imponible del ahorro, actualmente del 19% o más.

Estos impuestos se pagan de inmediato, pero en la declaración de la renta del año siguiente pueden desgravarse entre un 10% y un 25% (cambia en función del año) si durante el periodo fiscal ha habido alguna venta con pérdidas, o minusvalía.

Anteriormente he recomendado mantener siempre nuestras inversiones hasta el momento de la jubilación. Sin embargo, a modo de excepción recomiendo vender en pérdidas si con ello conseguimos evitar pagar impuestos.

Hay un límite legal cuando vendemos posiciones en minusvalía: no podemos recomprar los mismos fondos en un plazo de 2 meses, tanto antes como después de la venta. Esta limitación existe para que no se pueda contabilizar como minusvalía una venta que resulta en una inmediata recompra. Podeis echarle un vistazo a la sección 5f del título III de la ley 35/2006 del IRPF para más información.

En general esta operación es compleja y nos va a obligar a mantener el control del precio de compra y de venta de nuestros fondos para poder pasar cuentas con hacienda, si se requiere. Os recomiendo llevarla a cabo solamente si teneir una gran parte de ingresos que provenga de dividendos o intereses.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Diversificación, retorno y desviación estandar

En entradas anteriores he hablado de carteras de inversión con un 20% de bonos. Esta proporción era un ejemplo y mi caso particular, pero, ¿hay algún motivo para comprar bonos, si históricamente han rentado a un 2%? Las acciones históricamente han rentado a un 7% descontando inflación, no sería más rentable tener una cartera compuesta de más de un 80% de acciones? O una cartera totalmente basada en acciones?

La respuesta básica es que sí, que en media lo mejor históricamente en cuanto a rentabilidad ha sido siempre tener acciones. El problema es que la bolsa es impredecible y a veces bajará, y de manera muy brusca. En media la bolsa suele ser mejor, pero a veces puede ser peor, así que añadimos los bonos para reducir la variabilidad de nuestra cartera. El concepto estadístico que mide las desviaciones respecto a la media es la desviación estandar. En el siguiente gráfico teneir la rentabilidad (eje vertical) de distintas carteras según su proporción de bonos respecto a su desviación estandar (eje horizontal).



Podeis ver que reduciendo ligeramente la rentabilidad (del 14% al 13%) reducimos en gran medida la variabilidad de nuestra cartera (de 16% a 12%), haciéndola más resistente a los vaivenes del mercado y haciéndo más improbable que una gran crisis pueda retrasar nuestra futura jubilación.

También podemos ver que, incluso para los inversiores más conservadores, nunca es buena idea tener una cartera basada solamente en bonos, ya que añadiendo unas pocas acciones podemos aumentar la rentabilidad a la vez que reducimos la volatilidad de nuestra cartera.

El inversor al que no le importe en absoluto la volatilidad de su cartera y decida jugársela decidirá tener una cartera con un 100% de acciones, ya que como puede verse en el gráfico ese es el punto que obtiene una rentabilidad media más alta.

El gráfico muestra la comparativa entre bonos y acciones, pero en general la diversificación obtiene unos efectos similares a la conseguida por los bonos: mantiene la rentabilidad mientras reduce el riesgo. Es por ello que recomiendo invertir en fondos indexados que aglutinen el máximo número de empresas.

Continuación del artículo